Elegir un perfume a ciegas es la forma más cara de equivocarse. Un frasco cuesta una fortuna, y si no es lo tuyo, queda juntando polvo. La buena noticia es que detrás de los cientos de fragancias que existen hay apenas un puñado de familias olfativas: si entendés a cuál pertenecés, encontrar tu próximo perfume deja de ser lotería.
En esta guía te explicamos las cuatro grandes familias del perfume masculino, cómo huele cada una, cuándo conviene usarla y —lo mejor— qué probar en decant para descubrir la tuya sin arriesgar.
¿Qué es una familia olfativa?
Es la manera en que se agrupan los perfumes según sus notas dominantes. No es una etiqueta rígida —muchas fragancias mezclan familias— pero sirve como brújula: si te gusta un amaderado, es muy probable que te gusten otros amaderados. Empezar por ahí te ahorra tiempo y plata.
1. Frescos — limpios, versátiles y fáciles de querer
Cítricos, acuáticos y aromáticos. Huelen a limpio, a recién bañado, a brisa. Son la puerta de entrada perfecta a la perfumería y los reyes del día, la oficina y el calor. Difícilmente ofendan a alguien.
Probá: Acqua di Giò (el acuático por excelencia), Dior Sauvage (el favorito de todos), o Jean Lowe Immortel si querés arrancar gastando poco.
2. Amaderados — elegantes, sobrios y de vestir
Maderas, notas secas y especias suaves. Transmiten madurez y elegancia sin gritar. Son el traje bien cortado del perfume: sirven para la oficina, una reunión o una cita, y quedan bien casi siempre.
Probá: Bleu de Chanel (el todoterreno elegante), YSL Y (fresco arriba, amaderado abajo) o D&G Intenso con su toque de tabaco.
3. Dulces y gourmand — cálidos, adictivos y magnéticos
Vainilla, caramelo, miel, tabaco dulce. Son los que generan cumplidos y hacen que alguien te pregunte qué llevás puesto. Ideales para la noche, el invierno y las citas donde querés dejar huella.
Probá: Le Male Elixir (vainilla y miel), Stronger With You Intensely (castaña y ron) o el nicho Xerjoff Erba Pura, dulce y jugoso.
4. Orientales e intensos — potentes, especiados y de carácter
Cuero, especias, ámbar, resinas. Son los que más proyectan y los que más se notan. No son para pasar desapercibido: son para las noches frías, los eventos y quien quiere una firma memorable.
Probá: Dior Fahrenheit (cuero icónico), Spicebomb Dark Leather (especias que explotan) o Valentino Born in Roma, moderno y magnético.
¿Y si no sabés cuál sos?
Es lo más común, y no hay que adivinar. La forma inteligente de descubrirlo es probar en decant: pedís 5 o 10 ml del perfume original, lo usás varios días en tu piel, y recién ahí decidís. Sin gastar el precio de un frasco entero a ciegas.
Podés arrancar explorando por familia en nuestras colecciones de diseñador, nicho y árabes, o si preferís que te lo simplifiquemos, entrá a la home y hacé el quiz "Encontrá tu fragancia": respondés 5 preguntas y te decimos por dónde empezar.
El resumen
Frescos para el día y el calor. Amaderados para vestir y la oficina. Dulces para las citas y los cumplidos. Orientales para la noche y dejar estela. Encontrá tu familia, probala en decant, y la próxima vez que compres un frasco vas a estar seguro de que es el tuyo.
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