Tenés un buen perfume. Ahora asegurate de que trabaje para vos todo el día. Estas seis reglas marcan la diferencia entre “se me fue en una hora” y “me lo elogiaron a la tarde”.
1. Aplicá sobre la piel, no sobre la ropa
El perfume está diseñado para reaccionar con el calor de tu piel: así evolucionan sus notas. En los puntos de pulso —cuello, detrás de las orejas, muñecas, pliegue del codo— el calor corporal difunde la fragancia de forma constante.
2. No frotes las muñecas
El clásico gesto de frotar muñeca contra muñeca rompe las moléculas de las notas de salida y acelera la evaporación. Aplicá y dejá secar al aire. Nada más.
3. Hidratación primero
La piel seca deja escapar el perfume; la piel hidratada lo retiene. Una crema neutra (sin perfume) después de la ducha puede duplicar la duración de tu fragancia. La ducha previa además abre los poros: es el momento ideal para aplicar.
4. La dosis justa
Con un Eau de Toilette, 3 o 4 toques. Con un Eau de Parfum o Parfum intenso —como Le Male Elixir Absolu o Scandal Le Parfum—, con 2 alcanza y sobra. Más no es mejor: satura y molesta.
5. Elegí según el clima
El calor amplifica: en verano van los frescos y cítricos (Acqua di Giò, Le Beau). El frío apaga: en invierno los intensos, dulces y especiados rinden al máximo (los de noche).
6. Conservá bien tus decants
Luz directa y calor son los enemigos del perfume. Guardá tus decants en un cajón, lejos del baño húmedo y nunca en el auto. Bien guardados, conservan su calidad por meses.
Bonus: un toque en la nuca y otro en el pecho, debajo de la remera, crea una estela que se libera de a poco durante todo el día. De nada.
¿Todavía no tenés tu próxima fragancia? Empezá por la guía por ocasión o mirá los combos.